El color elegido anualmente por el Instituto Pantone como el más deseado del año tiene un impacto notable en todos los ámbitos, desde la moda a la belleza pasando por la decoración.
Este 2025, el ‘Mocha Mousse’ ha sido el protagonista absoluto. Pero el organismo no es el único en dictar tendencia: para 2026, los expertos en tendencias WGSN y Coloro auguran el éxito del ‘Transformative Teal’.
Este ‘verde azulado transformador’ fusiona de manera armónica ambos tonos fríos. Está inspirado en la diversidad de la naturaleza y plasma el equilibrio con la tecnología, combinando la confianza y estabilidad de la primera parte del tándem con la tranquilidad y el crecimiento de la segunda.

Transmite calma pero también renovación y creatividad.
Hace, asimismo, eco a la necesidad de protección medioambiental en un mundo marcado por la urgencia sostenible en plena crisis climática. Se asocia, por ende, a la resiliencia y la esperanza para enfrentar los retos de la ciudadanía y ecológicos de la actualidad.
Esta apuesta cobrará un sentido especial el año que viene por la necesidad imperante de transformación y adaptación vinculada a la tierra y a sus necesidades. En 2026, WGSN predice que «las viejas ideas se verán cuestionadas a medida que la gente exija cambios urgentes en la forma en que tratamos a nuestras sociedades, organizamos nuestras industrias y cooperamos con nuestro entorno».

El color como motivación
La búsqueda de una gama cromática de referencia responde a varias necesidades. «Los consumidores se encuentran agotados en una época marcada por el exceso de estímulos y una disminución de la capacidad de atención, agravada por la fatiga provocada por ciclos constantes de noticias negativas y la adaptación a la vida después de la pandemia. Ante esta realidad, las marcas necesitan encontrar nuevas formas de diferenciarse frente a la competencia«, destaca WGSN.

Según una investigación llevada a cabo por la plataforma, el 98% de los encuestados afirma que el color influye en sus decisiones de compra. No solo es esencial en la identidad de las empresas y sus productos, sino que también la conexión entre el tono y las emociones se ha convertido en un aspecto clave que las firmas deben considerar comercialmente. De ahí la importancia de definir una paleta que pueda apelar a nuestros sentimientos y deseos.


